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Vivir durante la pandemia
Alfons Salmerón

Vivir con la incertidumbre. Cuidarse más que nunca.

La pandemia de la COVID19 ha hecho incrementar las consultas por ansiedad y depresión en las consultas médicas y psicológicas. La gestión de un contexto incierto e inestable difícil de predecir, unida a la amenaza de la enfermedad y a las consecuencias económicas que sufrimos directa o indirectamente es un reto extraordinariamente complicado que pone en serio riesgo nuestra salud mental.
Es probable que a lo largo de estos meses hayas tenido algunos de los síntomas característicos de las situaciones de estrés post-traumático. Las alteraciones del sueño, irritabilidad, repentinos cambios en el estado de ánimo, accesos de llanto inexplicable, falta de apetito o episodios de voracidad o alteraciones de la conducta sexual son algunos de los síntomas por los que nuestros pacientes acuden a consulta. Son diferentes manifestaciones de la ansiedad que produce la incertidumbre de esta pandemia que nos ha tocado vivir.
Por otra parte, el distanciamiento al que nos vemos obligados desde hace meses ha condicionado y limitado nuestras relaciones sociales. El contacto con los seres queridos, familiares o amigos se ha visto reducido drásticamente. Este hecho dificulta la interacción social con nuestros iguales. Las redes informales, ya sean familiares, de amistad o de afinidad, como aquellas que establecen quienes comparten una misma afición, son uno de los factores más eficaces para preservar una salud mental adecuada y prevenir trastornos como la ansiedad o la depresión. Esas redes, que tienen la doble función de ser una red de conexión y una red de contención se han visto seriamente alteradas por la pandemia, hecho que nos hace más vulnerables.
Como profesionales de la salud y de la salud mental en particular, recomendamos no dejar de compartir nuestras experiencias con aquellas personas que conforman nuestro entorno más cercano. Es muy importante seguir contando con los demás para explicar lo que nos ocurre, poner palabras a nuestras emociones, seguir cultivando nuestras relaciones, aunque la distancia social nos obligue a espaciar los contactos o a hacerlos telefónicamente o por videoconferencia. Es fundamental superar la sensación de aislamiento, no dejar de buscar el contacto con el otro. Escuchar y escucharnos. Mantener un buen nivel de actividad física y mental y tratar de huir del exceso de información y del ruido mediático también es un consejo necesario para afrontar estos días. Realizar aquellas actividades que nos hacen sentir bien y evitar las que nos incomodan, estar activos, en definitiva, para no caer en el desánimo ni en la desesperanza.
Son tiempos difíciles en los que la palabra cuidar cobra todo el sentido. Cuidar a nuestros seres queridos y nuestros semejantes y cuidarnos a nosotros mismos van de la mano en estos momentos. Por ello, considero muy importante sobretodo no descuidarse y a la menor señal que tengas de que la situación se te está escapando de las manos, no demores la consulta a un profesional que sepa escuchar y te ayude a reconectar y a comprender lo que ocurre para poder seguir adelante. Estamos para eso, para cuidarte.